|
Y él mismo constituyó a unos,
apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los
santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a
un varón perfecto, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños
fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar
emplean con astucia las artimañas del error, sino que
siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel
que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el
cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las
coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad
propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir
edificándose en amor.
Efesios 4:11-16
Pues así como cada uno de nosotros
tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos
estos miembros desempeñan la misma función, también
nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en
Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.
Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha
dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use
en proporción con su fe; si es el de prestar un
servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que
enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es
el de socorrer a los necesitados, que dé con
generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero;
si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.
Romanos
12:4-8
Cristo es la piedra viva, rechazada
por los seres humanos pero escogida y preciosa ante
Dios. Al acercarse a él, también ustedes son como
piedras vivas, con las cuales se está edificando una
casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio
santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios
acepta por medio de Jesucristo.
1 Pedro 2:4, 5
Ministerios
Predicar y enseñar la
Palabra de Dios
Los ancianos que dirigen bien los
asuntos de la iglesia son dignos de doble honor,
especialmente los que dedican sus esfuerzos a la
predicación y a la enseñanza.
1 Timoteo 5:17
El ministerio más importante es
predicar y enseñar la palabra de Dios. Este es uno de
los principales ministerios de los ancianos, pero no
está limitado a los ancianos, ni tampoco tiene que
llevarse a cabo desde un púlpito.
De alguna manera y en algún momento,
todo cristiano tiene la oportunidad de predicar y
enseñar la palabra de Dios, sea con palabras o acciones.
Por ejemplo:
-
Los padres de familia enseñan a
sus hijos
-
Los hermanos mayores enseñan a
sus hermanos menores
-
Cualquier cristiano que da
discipulado a un recién convertido
En tu trabajo, escuela, barrio; entre
tu familia extendida, amigos, compañeros de trabajo o
escuela, Dios te abrirá puertas de oportunidad para
ministrar la santa palabra de Dios.
Servir
En su carta a los Romanos, el apóstol
Pablo menciona varios ministerios muy prácticos que son
indispensables para el avance del evangelio y el
crecimiento de la iglesia. También son ministerios en
los cuales todo cristiano puede participar.
Entre estos ministerios es el de
prestar un servicio. Las oportunidades y posibilidades
para este ministerio son ilimitadas, y tan variadas como
los mismos cristianos individuales.
Las células
No dejaban de reunirse en el templo
ni un solo día. De casa en casa partían el pan y
compartían la comida con alegría y generosidad, alabando
a Dios y disfrutando de la estimación general del
pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban
siendo salvos.
Hechos 2:46-47
Las reuniones semenales en casa (células)
ofrecen a todo miembro de la iglesia la oportunidad de
ministrar, sea enseñar, servir, animar a otros, mostrar
compasión, o apoyar con cualquiera que sea tu don.
¡Actívate!
Si eres miembro, y todavía no eres
activo en una célula, acercate con uno de los ancianos y
pide orientación. Sé tú participante en la edificación
del cuerpo de Cristo, ¡y tú mismo crecerás en el proceso!
¡Actívate! |

El propósito de los cinco grandes
ministerios de apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro es capacitar
a todos los miembros de la iglesia para que cada quien ministre a otros conforme a los dones que Dios da a cada uno.

La "obra del ministerio" se lleva a cabo
dentro de la iglesia y fuera de ella. Si el don de alguien es servir, animar,
enseñar, socorrer, predicar, o cualquiera que sea, hacemos todo para la
gloria de Cristo, y la edificación de Su iglesia.





|